Miradas irreverentes que hablan sin permiso.
Miradas que no mienten ni engañan .
Engaño reveló que invita o rechaza.
Miradas que ruegan compasión.
que seducen, que odian,
que desean.
Miradas vulnerables ante la fuerza abrasadora
de su propio magma.
Hoy somos más miradas y menos palabras.
La uniformidad invadió los rostros.
Sólo nos quedó la mirada.

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