ASCENSO DE JUAN SEBASTIÁN

La pequeña sonata de Bach busca el sitio donde vivo.

Deja atrás el cuarto piso que brota,

burla una descarga de inodoro,

la voz metalizada de un televisor,

sube y perfora un espeso olor a frito,

paredes plastificadas,

ventanas de blindex,

un cerrojo inoxidable,

y arrastra y barre, en su camino hacia lo alto,

cartas, cuentas, guantes, dudas,

tu lamento de olvidada

y los restos del hombre impuro

que ocupa mi habitación.




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