De fin de año

Termina otro año.
Inexplicablemente cuando no soportamos un minuto más, cuando creemos que la realidad está a punto de doblegarnos, en forma casi mágica, el almanaque nos dice que el año se acabó y debemos prepararnos para uno nuevo.
Seguramente estas fechas tienen un significado distinto para cada uno de nosotros, pero a todos nos sirven para lo mismo: Reunirnos con nuestros seres queridos, reflexionar sobre el pasado y soñar un futuro mejor.
Creo fervientemente que lo más importante no es cumplir los sueños. Es simplemente tenerlos. Gozar de esa libertad infinita en dónde todo es posible y que, en definitiva, es el motor de todos y cada uno de nuestros actos.
Esos que nos emocionan hasta el llanto y nos dan el coraje para iniciar cada día con la fuerza y el entusiasmo que la noche anterior habíamos creído perder.
Aquellos sueños en donde los inocentes se sienten orgullosos y los que no, se lamentan de no serlo. En donde el éxito se mide en grados de felicidad y el tiempo en emociones.
Es mi mayor deseo que en estas fiestas se permitan ese momento para "soñar" e imaginar el mundo en el que quieren vivir.
Quizá entonces, el 31 a medianoche, alguien los sorprenda preguntándoles de qué se sonríen y ustedes simplemente respondan: "de nada, de nada importante..."
Muchas Felicidades a todos.

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