Así funciona la política en nuestro país. Cualquiera (cualquiera como sinónimo de vulgaridad y escaso mérito) está en condiciones de construir un presente en el cual su pasado no sea tenido en cuenta ni tampoco importe cuál sea la proyección futura de su gestión.
En nuestro país la política es solo presente. Un presente absoluto y tan huérfano como estéril.
Hoy tanto un Aníbal Fernández, como un Kirchner, como un Duhalde o el mismísimo Menem pueden fácilmente construir un presente exitoso. Captador de los votos necesarios para seguir siendo parte del “establishment” sin que nadie se pregunte cómo llegaron ahí, quiénes son y qué nos van a dejar.
Solo presente. Presente tan efímero y barato como los juguetes chinos. Buen packaging, bajo precio y la promesa de satisfacción inmediata. Una propuesta casi irresistible para quien no analiza demasiado la propuesta o para quién necesita una respuesta rápida.
Así gobernante y gobernado serán responsables de lo que suceda y sus consecuencias. Unos por ignorancia o necesidad y otros por su innata y descarnada ambición.

Comentarios