Por qué no soy peronista (nunca creí que fuera necesario explicarlo)

voy a intentar hacer pública mi posición con respecto a la actual situación política porque creo que la cosa se está recalentando y es un momento adecuado para fijar posiciones. La mía al menos. Tengo 51 años, ingresé al secundario con la caída del gobierno peronista de Isabel Perón. Eso quiere decir que terminé la primaria en pleno descalabro del peronismo y en el momento más caliente de la subversión, los secuestros, las bombas, los militares, las ametralladoras, el ERP, los Montoneros y los discursos estúpidos y vacíos de contenido de quién hasta ese momento era la principal referente del partido justicialista. Sinceramente debo decir que transité un secundario tranquilo. Quizás algo autoritario, pero me mentiría y le mentiría a todos aquellos con quienes compartí esa hermosa etapa de mi vida si dijese lo contrario. Por las mañanas se formaba en orden, el que no estudiaba repetía, el que hacía quilombo era echado (yo de hecho fui uno de esos), se controlaba el largo del pelo y la pulcritud del uniforme. Todos los que respetaban el reglamento tenían los mismos derechos y los que no, pocos o ninguno. Entre mis muchos compañeros he tenido gente de las más diferentes escalas sociales y culturales, todos juntos en el mismo aula, recibiendo la misma instrucción y los colegios privados eran un refugio para los repetidores (salvo honrosas excepciones solo accesibles para una elite, al igual que hoy). Luego el servicio militar. Ya escribí respecto a eso así no voy a extenderme en esta etapa. Ya más grande y luego de haber votado al radicalismo en mi primer elección, fui descubriendo todo aquello que no vi en los años pasados: El Mundial 78, Monte Chingolo, la ESMA y el programa de exterminio de la subversión iniciado en el gobierno de Isabel Perón y continuado salvajemente por el gobierno militar. Dos caras de una misma moneda. Los mismos métodos, el mismo odio, la misma falta de respeto por la vida. De un lado y del otro. Más grande aún, y a puro tropiezo, comencé a entender como funcionamos como sociedad. De a poco concluí en que los movimientos colectivos avasallan la individualidad y enturbian el entendimiento. De esa manera, cualquiera con muy pocas capacidades puede movilizar a muchos ya sea por nobles o no tan nobles fines. Los fines en sí mismos pierden valor frente a la excitación que provoca esa fusión de individualidades. Entendí que la indiferenciación que generan las muchedumbres opera como un refugio protector que des-individualiza y genera un gran caudal de energía fácilmente controlable, para bien y para mal. Bien, he aquí (quizás de una manera algo elíptica pero fundamentada en mi propia experiencia de vida) los motivos y argumentos que hacen que hoy el peronismo no forme parte de mi genética. El peronismo que yo conocí es el de Isabel Perón, López Rega, Los Montoneros, Menem, José Luis Manzano, Emir Yoma, Cavallo, Duhalde, El dúo imperial Kirchner, Diana Conti, El tonto de Scioli, Aníbal Fernandez y toda la caterva de pícaros ladrones (parece el título de una peli de Sofovich) que con el único fin de acumular poder y garantizarse fortunas solo extinguibles en tres o cuatro generaciones, se encargaron de manejar con distintos argumentos esas masas populares sedientas de respuestas simples y fáciles de digerir. Tampoco añoro los años del proceso. Aunque en todos los casos a los gobernantes hubo que "arrancarlos" del poder. Salvo Alfonsín, a todos hubo que sacarlos poco menos que a patadas: El caótico gobierno de Isabelita, Un proceso inacabable de reorganización nacional, la apertura al primer mundo y el voto cuota, y ahora el enfrentamiento torpe y grosero a las corporaciones económicas con el único fin de que ese poder cambie de manos (se entiende, no?). Desde el 73 hasta hoy, transité todo el camino con más o menos capacidad de entendimiento (en el 73 tenía solo 11 años) y lo que hoy veo es la misma o más cantidad de pobres (un celular o una motito no saca a nadie de pobre, simplemente lo actualiza) instituciones inexistentes y corruptas. Un cada vez más escaso nivel cultural, embrutecimiento de la población, destrucción de las capacidades productivas del país. Particularmente no veo en el Kirchnerismo nada diferente a lo ya vivido. Con otra música, la letra es la misma. Después de atravesar la década de mayores ingresos del país, el sistema productivo está desactivado y agobiado por una inaceptable presión impositiva, el nivel de empleo real en niveles bajísimos en términos históricos, la economía cerrada porque si no explota. Hoy la sociedad está absurdamente divida en luchas de otros mientras que el gobierno torpe y grotescamente, cuyos logros supo opacar por su desmedida ambición de poder y permanencia, se prepara para terminar un ciclo al igual que sus antecesores, a las patadas y sumiéndonos en mayor pobreza mientras solo unos pocos quedarán enriquecidos y con algunas causas judiciales que nunca tendrán sentencia. Señores, ajústense los cinturones que estamos prontos al aterrizaje y con vientos cruzados!!!

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