Mala noche para estar solo

Como lentamente la vida nos va llevando a ser una parte de los otros desde nuestra propia vivencia. No deja de sorprenderme este extraño fenómeno a través del cual la propia desintegración es parte del crecimiento de los seres queridos.

Inexplicablemente desde la razón, a medida que el tiempo nos invade, vamos convirtiéndonos en algo de aquellos que son parte de nuestra vida. 

Hoy.  Particularmente hoy, siento que el desgarro que la angustia siempre provoca, tiene un porque. El de necesariamente resignar parte de uno mismo. Sin precio, sin valor comercial, sin intercambio. 

Solo entrega con el único y egoísta fin de darle valor a la propia existencia. 

Como ladrillos viejos y húmedos que solo sirven de cimiento para una nueva construcción que terminará con nuevos ladrillos: más coloridos, más fuertes y más preparados para construir, a su tiempo, una nueva pared. 

Lentamente, todo comienza a tomar sentido, la repetición sin fin de aquello que siempre fuimos y nunca dejaremos de ser. 

Mala noche para estar solo….

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