transgresión

Transgredir es el principio de cualquier cambio. Dalmiro Saenz lo denomina "traición" y quizás sea una mejor definición que transgresión, pero lo que muchos no cuentan es que no toda transgresión produce un cambio.

Trasgredir y/o traicionar retira al sujeto de la manada. Lo expone a un escarnio voluntario que solo redundará en cambio cuando la manada se sume a su causa. Creando una nueva manada que deberá volver a ser traicionada para renacer en otras.

Nada demuestra que el sujeto transgresor exista sin manada a la que sublevar ni manada que pueda sostenerse unida sin un aburguesado transgresor a la espera de ser traicionado.

La transgresión por sí misma y como único fin suele ser un ejercicio no solo improductivo sino que dañino para el propio sujeto. Le hace sentir que cuenta con un poder que en realidad no tiene, le transfiere una peligrosa seguridad en lo absurdo que termina convirtiéndolo en un marginal orgulloso de su propia impotencia.
 
Se podría concluir en que la transgresión se transforma en cambio real y verdadero solo cuando nace de un deseo plasmado en una fuerza profunda de trascender en su búsqueda mas allá, mucho más allá de la pulsión de vida del propio deseante.





Comentarios