Aquel. Ese otro.

-¡Aquel! Me gritó en la cara señalando a lo lejos sin mirar. Él fue.
- ¿Estás seguro? lo viste?
- No. Pero fue él.
- Y vos cómo sabés?
- Porque hizo lo que yo hubiera querido hacer.
-¿Y?
- Que su culpa es mi redención.
- ¡Ah! Ya entiendo.





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