Ojalá nos encontremos
en un choque de frente.
Viajando en sentido contrario
distraídos mirando a los lados.
Sedientos de lo que nunca seremos.
Deseantes de innecesaria trascendencia.
Disconformes y altivos
en nuestra negada vulgaridad.
En ese preciso momento en que
todo comience a perder su brillo
y nada conserve su valor.
Exactamente un instante antes
del fin de nuestro tiempo.
Cuando el camino se haga solitario
y la llama ya no me queme.
Con el único y eterno fin
de que todo
Absolutamente todo
siga inalterablemente igual.

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