A mi muerte

 Ojalá nos encontremos

en un choque de frente.

Viajando en sentido contrario

distraídos mirando a los lados.


Sedientos de lo que nunca seremos.

Deseantes de innecesaria trascendencia.

Disconformes y altivos 

en nuestra negada vulgaridad.


En ese preciso momento en que

todo comience a perder su brillo

y nada conserve su valor.


Exactamente un instante antes

del fin de nuestro tiempo.

Cuando el camino se haga solitario

y la llama ya no me queme.


Con el único y eterno fin

de que todo

Absolutamente todo

siga inalterablemente igual.







Comentarios

Anónimo ha dicho que…
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