Cansado ya de escuchar “mirá este viejo de mierda” o “escuchá a este mocoso que no sabe nada” me puse a pensar en qué nos estaba sucediendo con esto de las edades y el tiempo de cada uno de nosotros.
Y llegué a la conclusión de que la edad “el tiempo de vida” no es un valor. No es algo que, por adquirido con esfuerzo y dedicación, nos da la posibilidad de evaluar todo aquello que está por detrás o por delante de él.
Ese estado; niñez, juventud, madurez, vejez. No es algo adquirido. Es simplemente algo que nos vino sin pedirlo y sin esfuerzo alguno.
Lo que realmente le da valor a cada etapa o momento de la vida es lo que hacemos con eso. Aquellas cosas que logramos y obtenemos de acuerdo a nuestra propia escala de valores son las que le confieren valor y van configurando la etapa siguiente.
Recién en ese momento estamos en condiciones de decirnos "valió la pena".

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