Hubo un tiempo que fue hermoso y fui libre de verdad…
Cantábamos emocionados con la métrica de Sui Generis y la guitarra de algún compañero que ya pintaba para músico.
Hoy no estoy tan seguro de que haya sido hermoso y mucho menos de que hayamos sido libres. Pero eso no importa.
Aprendí que lo verdaderamente importante es la épica del recuerdo.
Esa química del recuerdo que nos hace reconstruir el pasado en su mejor versión. En esa que deseamos que haya sido así.
Con el tiempo fui aprendiendo que en verdad todo tiempo pasado fue mejor. Porque es el que queremos recordar, el que nos hace bien, el que no tiene fallas ni errores ni tristezas.
Anoche por unas horas ocho hombres con sus vidas ya hechas volvimos a ser adolescentes de nuevo. Recordamos, revivimos y recreamos ese tiempo pasado como si lo estuviésemos transitando de nuevo.
Y fue bueno. Y fue mejor que cuando sucedió en verdad. Porque volvimos a ser adolescentes en cuerpos testigos y escribanos de nuestros recuerdos.
Como únicos sobrevivientes de nuestra linda historia.
La que volvimos a escribir anoche.
Gracias señores.
@Leandro Evert, @carlos capaul, @pablo manzella, @Marcelo Chamorro, @Sergio Magliano (Churi), @Claudio Berman (el negro), @Andrés Sánchez (Andy) y yo.

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